Contaba yo por aquel entonces con unos 10 o 12 años, hablo de finales de los años 70, cuando cayó en mis manos y entro en mi vida por primera vez un ave rapaz.Aún conservo un vago recuerdo de aquel momento.......Era una bola de plumón blanco, algo sucio, pero hermoso. Ya poseía algunas plumas y fuerza en su pico, como pude comprobar en repetidas ocasiones. Se trataba de un precioso ejemplar de cernícalo común (aunque en aquel momento no sabia que podía ser aquel pájaro que tenía tan mal humor cada vez que pretendía acariciarle).
Los años fueron pasando, y tras aquella primera experiencia llegaron algunas más. Fui creciendo, y aquellos animales con pico y garra que tanto llamaban mi atención, apenas sin darme cuenta se fueron convirtiendo en parte de mi vida y en pesadilla de mis padres, que con infinita paciencia conseguían el alimento y aguantaban el piar de mis queridos huéspedes alados.

Ya soñaba con ser cetrero, pues de alguna manera supe, que esas aves, que eran mi pasión se volaban sueltas y regresaban al puño al llamarlas, e incluso capturaban conejos y perdices en tu compañía.
Quise ser cetrero (aunque sigo creyendo que se nace siéndolo), y puse toda mi ilusión y empeño en ello, pues era algo grandioso, el sentir la llegada a mi mano, de mis cernícalos y milanos, el admirar su vuelo y compartir su libertad.

Casi sin darme cuenta me hice mayor, y por fin llego el momento y la posibilidad de obtener mi primer ave de cetrería. Por aquel entonces era muy difícil conseguir algún ejemplar en España, por lo que me vi obligado a importarlo de Alemania. Era un bonito macho de azor, un pollo del año; tenía tres meses cuando lo recibí. Recuerdo que estuve toda la noche sin dormir, como queriendo con ello que amaneciera antes, para poder ir a recogerlo en aquella mañana de espesa niebla. Los nervios me devoraban, aunque pronto desaparecieron al sujetar con mis manos la caja que lo traía desde tan lejos, para que yo pudiera gozar de sus alas abiertas y entregadas al aire, recorriendo los campos que descubrí siendo tan pequeño.

Pasé muy buenos y bonitos momentos en compañía de mi azor. Jamas los olvidaré.....

Años después, llegaron a nuestro país los primeros Harris Hawks, teniendo la fortuna de conocer a esta sensacional especie y pudiendo adquirir un ejemplar hembra. No tardaría en admirarlas, tanto por sus cualidades para la caza, como por su dulce carácter. Aunque también gozaban de otras muchas virtudes; inteligencia, agilidad, rapidez y fuerza, y ante la presa valiente y decidida. Pronto me hicieron saber, que era un ave ideal para cualquier cetrero que quisiera probar otra forma de disfrutar de la cetrería...
Veinte años llenando el morral de grandes caminatas en pleno monte, de magníficos lances a liebre y algo de pluma, pero sobre todo a conejos, mi presa favorita.
Veinte años llenando el morral de cacerías compartidas, jornadas inolvidables con grandes amigos....
Veinte años volando y cazando aves con nombre propio; Jeni, Quica, Aldebarán, Rama, Cadur, Isabela, La Nieta, Cartón, Aitana......Algunas siguen volando en mis recuerdos, y otras forman parte del Proyecto de Cría.




"Diste tu último vuelo en la soledad de la noche.....vuelo largo, muy largo, y en silencio....
El sonido de tus cascabeles no pude oir, y tus alas apagadas te alejaron de mí.
!!Que orgullo ha de sentir el pino que hayas elegido para descansar, y que triste me has dejado sin poderte ver volar...!!
Harás lances invisibles que sólo tú podrás ver, o quizás la jara, el romero o el cantueso también...
Volarás cuanto quieras sabiendo que nadie te llamará, y que sólo la noche te detendrá...
Beberas en el arroyo que una tarde te enseñé, y sus aguas enojadas te volverán a ver....
Nada de esto me hablará más de tí, solo mis recuerdos que van junto a tí....
.......porque no has muerto del todo, siguen en mi recuerdo tus lances y quiebros....
.......A Rama, que descansa en uno de los lugares más bellos de sus pinares de caza....."






