jueves, 8 de enero de 2009

EL NACIMIENTO DE UN CETRERO...

Contaba yo por aquel entonces con unos 10 o 12 años, hablo de finales de los años 70, cuando cayó en mis manos y entro en mi vida por primera vez un ave rapaz.
Aún conservo un vago recuerdo de aquel momento.......Era una bola de plumón blanco, algo sucio, pero hermoso. Ya poseía algunas plumas y fuerza en su pico, como pude comprobar en repetidas ocasiones. Se trataba de un precioso ejemplar de cernícalo común (aunque en aquel momento no sabia que podía ser aquel pájaro que tenía tan mal humor cada vez que pretendía acariciarle).
Los años fueron pasando, y tras aquella primera experiencia llegaron algunas más. Fui creciendo, y aquellos animales con pico y garra que tanto llamaban mi atención, apenas sin darme cuenta se fueron convirtiendo en parte de mi vida y en pesadilla de mis padres, que con infinita paciencia conseguían el alimento y aguantaban el piar de mis queridos huéspedes alados.



Ya soñaba con ser cetrero, pues de alguna manera supe, que esas aves, que eran mi pasión se volaban sueltas y regresaban al puño al llamarlas, e incluso capturaban conejos y perdices en tu compañía.
Quise ser cetrero (aunque sigo creyendo que se nace siéndolo), y puse toda mi ilusión y empeño en ello, pues era algo grandioso, el sentir la llegada a mi mano, de mis cernícalos y milanos, el admirar su vuelo y compartir su libertad.



Casi sin darme cuenta me hice mayor, y por fin llego el momento y la posibilidad de obtener mi primer ave de cetrería. Por aquel entonces era muy difícil conseguir algún ejemplar en España, por lo que me vi obligado a importarlo de Alemania. Era un bonito macho de azor, un pollo del año; tenía tres meses cuando lo recibí. Recuerdo que estuve toda la noche sin dormir, como queriendo con ello que amaneciera antes, para poder ir a recogerlo en aquella mañana de espesa niebla. Los nervios me devoraban, aunque pronto desaparecieron al sujetar con mis manos la caja que lo traía desde tan lejos, para que yo pudiera gozar de sus alas abiertas y entregadas al aire, recorriendo los campos que descubrí siendo tan pequeño.



Pasé muy buenos y bonitos momentos en compañía de mi azor. Jamas los olvidaré.....














Años después, llegaron a nuestro país los primeros Harris Hawks, teniendo la fortuna de conocer a esta sensacional especie y pudiendo adquirir un ejemplar hembra. No tardaría en admirarlas, tanto por sus cualidades para la caza, como por su dulce carácter. Aunque también gozaban de otras muchas virtudes; inteligencia, agilidad, rapidez y fuerza, y ante la presa valiente y decidida. Pronto me hicieron saber, que era un ave ideal para cualquier cetrero que quisiera probar otra forma de disfrutar de la cetrería...




Veinte años llenando el morral de grandes caminatas en pleno monte, de magníficos lances a liebre y algo de pluma, pero sobre todo a conejos, mi presa favorita.
Veinte años llenando el morral de cacerías compartidas, jornadas inolvidables con grandes amigos....
Veinte años volando y cazando aves con nombre propio; Jeni, Quica, Aldebarán, Rama, Cadur, Isabela, La Nieta, Cartón, Aitana......Algunas siguen volando en mis recuerdos, y otras forman parte del Proyecto de Cría.























































"Diste tu último vuelo en la soledad de la noche.....vuelo largo, muy largo, y en silencio....
El sonido de tus cascabeles no pude oir, y tus alas apagadas te alejaron de mí.
!!Que orgullo ha de sentir el pino que hayas elegido para descansar, y que triste me has dejado sin poderte ver volar...!!
Harás lances invisibles que sólo tú podrás ver, o quizás la jara, el romero o el cantueso también...
Volarás cuanto quieras sabiendo que nadie te llamará, y que sólo la noche te detendrá...
Beberas en el arroyo que una tarde te enseñé, y sus aguas enojadas te volverán a ver....
Nada de esto me hablará más de tí, solo mis recuerdos que van junto a tí....
.......porque no has muerto del todo, siguen en mi recuerdo tus lances y quiebros....
.......A Rama, que descansa en uno de los lugares más bellos de sus pinares de caza....."

AÑOS DESPUÉS.....EL NACIMIENTO DE UN CENTRO DE CRÍA











Tras muchos años disfrutando del vuelo y lances de mis aves, creí llegado el momento de sentir la sensación de cazar con ejemplares criados por mí. Eran los años 90, cuando nos embarcamos mi mujer y yo, en un proyecto lleno de ilusiones y comenzamos nuestra andadura como criadores.
En el municipio de Sanlucar la Mayor, pueblo del Aljarafe Sevillano y en una parcela de 10000 m2, dentro de un valle de lomas suaves, las cuales descansan a orillas del rio Guadiamar, construimos la primera instalación para albergar a nuestras aves. Acababa de nacer el Centro de Cría de Aves Rapaces "La Pihuela".
Con más esfuerzos que medios, levantamos 8 cámaras de cría, donde alojaríamos Harris, Buhos reales y Halcones peregrinos. Es cierto que no tardamos en ver recompensado todo nuestro esfuerzo, pues esa misma Primavera recibíamos con enorme ilusión a los primeros pollos de rapaces nacidos en nuestro centro.
Fue realmente emocionante ver la primera cópula, la preparación del nido, la puesta de ese tan esperado primer huevo, y la larga espera para el desenlace final; el primer nacimiento.
Muchos años atrás tuve un sueño; ser cetrero, y dentro de ese sueño tuve otro....esa primavera acababa de conseguirlo; vi nacer mi primer pollo de rapaz. Se vieron cumplidos mis sueños.
Nuestra experiencia en el manejo, cuidado y reproducción de aves rapaces fue creciendo, a la vez que reconocida por cetreros de casi toda la geografía nacional, de cetreros de Portugal y Francia. Esto nos animó a construir nuevas instalaciones, donde alojaríamos a Gavilanes y Cernícalos Comunes. Tenía tan gratos recuerdos, que sentía la necesidad de criarlos. Ya por entonces los pollos de Harris y de Buhos reales, nacían cada año en nuestras cámaras de cría.
Especial satisfacción sentimos cuando nacieron en "La Pihuela" los primeros Gavilanes, a pesar de haber observado algunas cópulas, no nos creíamos del todo de que fueran a nacer, así que cuando vimos el primer huevo con la cáscara algo levantada, nuestra alegría fue inmensa. Ese año nacieron tres pollos de Gavilanes; un macho y dos hembras.
También sentimos algo especial al ver el primer pollo de Cernícalo Común, pues mis comienzos como cetrero, (al igual que la mayoría de los demás) fué con estas estupendas criaturas, por lo que al contemplarlos en mi mano vinieron a mi memoria muchos recuerdos.
Fue pasando el tiempo y nuestras ganas por disfrutar y aprender nos animaba a seguir creciendo, creciendo en ilusiones, creciendo en instalaciones, en número de parejas y de especies, y con toda seguridad lo más importante; creciendo en amigos, pues con la mayoría de los que poseen un ave de nuestro centro nos une la amistad.
Actualmente en el centro contamos con una veintena de instalaciones o cámaras de cría, cuyas medidas varían dependiendo de la especie a la cual esté destinada, oscilando entre los 8 m2 para los Cernícalos y los 25 m2 para los Azores.
Con las Aguilas calzadas, las cuales han sido adquiridas esta temporada son 8 las especies que poseemos, aunque por el momento no todas las parejas son reproductoras.
Contamos con Harris, Gavilanes, Azores, Halcones peregrinos, Halcones lanarios, Cernicalos comunes, Cernicalos americanos y Aguilas calzadas. Posiblemente y dentro de poco tiempo a estas 8 especies se unan algunas más.
Este año esperamos anillar el pollo de Harris número 150....y parece que fue ayer cuando colocamos la primera anilla.

Desde el comienzo del Centro de Cría, trabajamos en la divulgación del noble arte de la cetrería, el respeto y protección de las aves rapaces y su entorno.
Entre otras labores desarrolladas, caben destacar la intervención en varios programas de TV (guardando un especial recuerdo del realizado en un reportaje con motivo del aniversario de la muerte del poeta Juan Ramíon Jimenez, en el pueblo de Moguer (Huelva)), excibiciones al aire libre para grupos escolares, y la donación de premios para diversos campeonatos, tanto de altanería como de bajo vuelo, demostrando en ellos nuestras aves (grandes cazadores) su buen quehacer, pues además de dar infinidad de satisfacciones a sus propietarios, bastantes de ellos han ganado diversos premios y otros tantos han quedado entre los mejores clasificados.

NUESTRO CENTRO: "LA PIHUELA"